
La avena es un cereal fácil de incorporar a preparaciones dulces y saladas. Se puede cocinar, dejar en remojo en la heladera o usar para dar textura a una receta. Su sabor suave la vuelve una buena compañera de frutas, semillas y especias.
¿Qué nutrientes aporta?
La avena aporta carbohidratos, fibra y nutrientes como magnesio, fósforo y vitamina B1. Entre sus fibras se encuentra el beta-glucano, una fibra soluble que forma una mezcla más espesa cuando entra en contacto con el agua.
La fibra puede contribuir a la saciedad y a la regularidad intestinal. El beta-glucano de la avena también se ha estudiado por su contribución al mantenimiento de niveles saludables de colesterol. Los resultados dependen de la cantidad consumida y de la alimentación en su conjunto: una porción de avena no reemplaza otros hábitos ni un tratamiento.
Arrollada o instantánea: cómo elegir
La avena arrollada tiene hojuelas que conservan una textura más perceptible. La instantánea suele ser más fina y se prepara con mayor rapidez. Elegí según la receta y el tiempo disponible.
Revisá la lista de ingredientes: algunos productos instantáneos vienen con azúcar o saborizantes añadidos. Si buscás una base versátil, la avena sin agregados te permite decidir cómo condimentarla.
1. Avena cocida con fruta
Colocá media taza de avena arrollada y una taza de agua o leche en una olla pequeña. Cociná a fuego suave, revolviendo, hasta que las hojuelas estén tiernas. Seguí el tiempo del envase, porque puede variar según el producto.
Agregá banana, manzana o la fruta que tengas a mano. Canela y unas semillas ayudan a variar el sabor y la textura sin complicar la preparación.
2. Avena preparada la noche anterior
Mezclá media taza de avena arrollada con entre media y una taza de leche o bebida vegetal, según la consistencia que te guste. Tapá y llevá a la heladera durante al menos cuatro horas o toda la noche.
A la mañana, revolvé y sumá fruta. Conservá la preparación refrigerada; es una alternativa práctica cuando tenés poco tiempo.
3. Una versión salada
Cociná avena con agua y combinála con verduras cocidas, pimienta y un chorrito de aceite de oliva. También podés agregar unas cucharadas de hojuelas a mezclas para hamburguesas de legumbres o a masas, ajustando el líquido de la receta.
Cómo guardarla
Conservá la avena seca en un recipiente bien cerrado, en un lugar fresco y seco, y respetá la fecha y las indicaciones del envase. Las preparaciones húmedas deben guardarse en la heladera.
La clave está en usarla como parte de un plato variado y encontrar la preparación que mejor se adapte a tu rutina.
Fuente: Harvard T. H. Chan School of Public Health — The Nutrition Source: Oats.