Cuencos de sal blanca y sal rosada con una cuchara de madera sobre una mesa clara

La sal es uno de los ingredientes más cotidianos de la cocina. Una pequeña cantidad puede realzar el sabor de verduras, legumbres y preparaciones caseras. Pero entre tantas variedades, vale la pena distinguir sus usos culinarios de sus propiedades nutricionales.

¿Qué aporta la sal?

La sal de mesa está formada principalmente por cloruro de sodio. El sodio es un nutriente que participa en el equilibrio de los líquidos y en la transmisión de los impulsos nerviosos. Eso no significa que necesitemos agregar más sal a nuestras comidas: el sodio también está presente en otros alimentos y, en general, el problema es el exceso.

Por eso, la mejor manera de aprovecharla es como condimento, en cantidades moderadas, dentro de una alimentación variada.

Fina, gruesa, marina y rosada: las diferencias

Las sales culinarias comunes aportan cantidades similares de sodio por peso. Para elegir, mirá el rótulo y pensá en el uso que le vas a dar, sin asumir que una variedad es automáticamente más saludable. La Organización Mundial de la Salud recomienda que la sal consumida sea yodada; verificá esa información en el envase.

Cuánto es una cantidad moderada

La OMS recomienda, para adultos, menos de 5 gramos de sal al día, equivalentes a menos de 2 gramos de sodio. Ese total incluye la sal que ya contienen panes, quesos, salsas y otros alimentos, no solamente la que agregamos con el salero.

Tres formas de sumar sabor

  1. Probá antes de salar: condimentá de a poco y revisá el sabor al final de la cocción.
  2. Combiná aromas: ajo, pimienta, pimentón, orégano o romero pueden dar carácter a una preparación.
  3. Usá un toque ácido: limón o vinagre ayudan a levantar el sabor de ensaladas y verduras.

Elegir una sal por su textura puede mejorar una receta. Para el consumo cotidiano, lo importante sigue siendo la cantidad y el conjunto de la alimentación.

Idea para tu cocina: probá verduras al horno con romero, pimienta y una pequeña cantidad de sal. Terminá con unas gotas de limón.

Fuente: Organización Mundial de la Salud — reducción del sodio.

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